2 dic 2010

No Preguntes


Mi sombra nunca será
la caricia de tu ausencia,
no escribiré sobre ti
los diez mandamientos
del ambiguo olvido,
no formarán tus brazos
la alianza perfecta
que acune mi cuerpo,
ni podrás dormir las brasas
de la hoguera de mis sueños.
Un beso ha abortado
en el glaciar de tu silencio,
en un suspiro de piel
se ha suicidado la ternura.
Tu nombre en el aire
no ha podido salvarse,
a pesar de amar cada letra
con infinita locura.
No preguntes por qué he bajado
los secretos telones de la magia,
por qué la sonrisa entre líneas
hoy es llaga
en carne viva agonizando,
por qué descoso las notas
de los rincones de mis poemas,
ni por qué moldeo
entre mis manos tristes
este no querer quererte
que en el pecho me quema.
No quieras saber en qué punto
del papel se rompen mis dedos,
en qué inocente fantasía
se diluye con tinta el cariño huérfano...
Estoy maldita, obligada a convivir
entre el agua y el fuego,
soy alma incendiada llorando
su invisible baldón en versos.


Celsa Barja © 2010

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